La gran estafa , la marioneta y la marcha federal

LA GRAN ESTAFA, LA MARIONETA Y LA MARCHA FEDERAL

Seguramente nadie puede dudar de la legalidad del triunfo de Cambiemos, lo que configura toda una novedad en materia política, ya que es la primera vez en democracia que la derecha tradicional, llega a la presidencia a través de elecciones libres y sin proscripciones.
Tampoco podemos dudar que para la obtención de dicho logro, el presidente debió apelar a una de las mayores estafas morales perpetradas de que se tengan memoria, sólo comparable a la hipocresía de la propuesta menemista del salariazo y la revolución productiva.
Macri no le fue a la zaga, ya que muy suelto de cuerpo le prometió a los argentinos nada menos que: pobreza cero, trabajo y techo para todos, y lo que no es menor, el cierre de la grieta social con alegría y felicidad para todos, entre tantos otros disparates, que convenientemente instrumentados por los grandes medios de comunicación, trolls y otros artilugios de las nuevas tecnologías al servicio de manipulación social, hicieron ilusionar a muchos.
Indudablemente que toda esa parafernalia comunicacional, devenida en una gran estafa moral, le permitió a Macri convertirse en presidente.
A 9 meses de la nueva gestión se nos abre, a algunos, el siguiente interrogante: el Presidente, es realmente el presidente?, o en su defecto sólo es una marioneta de los grupos de poder nacionales e internacionales? quienes en verdad son los que manejan tras bambalinas los hilos de las políticas en el país.
La pobreza expresiva, su monotonía, la reiterada apelación a frases comunes inconexas, hace que uno se incline a preguntarse, si ese señor que se dirige a nosotros con vacilaciones continuas es el que debe pensar y elaborar los programas y políticas para el país?, o en su defecto es un mediocre intérprete con medias frases de un libreto que escriben y dirigen otros?
Cada uno tendrá su propia y valedera respuesta, aunque me atrevo a arriesgar que, muchos como en la fábula del rey desnudo, ven los hilos que lo mueven torpemente, casi como una marioneta.
Es sabido que para manejar una empresa tan grande como un país, no basta con legalidad, además se debe contar con idoneidad, sensibilidad, patriotismo y dosis de legitimación constante de cara a la sociedad, entre otras cosas. Atributos, de los que lamentablemente parecería no sobrarle a Macri.
Quizás, en su fuero íntimo, el presidente piense que las mentiras proselitistas vertidas, tienen la suficiente envergadura para seguir ilusionando o engañando a gran parte de sus votantes mucho tiempo más.
Algunos de sus asesores deberían notificarlo, de que a la gente se la puede engañar muchas veces, pero no siempre.
Para su desgracia, la sociedad ha comenzado a percibir que sus políticas son como las rondas que: “no son buenas, que hacen daño, que dan penas y que se acaba por llorar”, como lo expresa claramente la letra de la canción “Noche de Ronda”.
La gestión de este gobierno está siendo  útil y aleccionadora, ya que enseña a muchos sectores del campo popular, que seguro le creyeron y lo votaron, que es hora de la unidad del pueblo en defensa de los derechos comunes y las conquistas sociales, que hoy se ven amenazadas por políticas antipopulares y antinacionales.
En este panorama, la vieja, necesaria y vigente grieta nacional, expresada en la antinomia pueblo antipueblo o la causa contra el régimen del verdadero radicalismo, comienza a hacerse cada vez más visible en torrentes que se encausan en caminos comunes.
Dentro de ese marco, la importante Marcha Federal, que constituye la sana y democrática reacción de todos aquellos marginados y perjudicados por las políticas nacionales, es nada más que un punto de partida, que debe ir más allá de los deseos de algunos en volver o de las elecciones del año próximo, para convertirse en una respuesta política y organizativa popular, coherente, propositiva e inclusiva de todos los que sinceramente rechazan las políticas neoliberales.

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Sabemos que el camino no es fácil y está plagado de dificultades, y que en dicha marcha no hay que descartar presiones de todo tipo, como tampoco claudicaciones, deserciones, personalismos y mezquindades, sobre todo a la hora de ir definiendo un esquema de participación y de conducción.
Pese a todo, lo que tenemos en esta naciente etapa no es poco, si sabemos aprovecharlo.
Ricardo Luis Mascheroni – Docente

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