La oscuridad nuestra de cada día

Todos los años hablamos de inseguridad. Los diarios, la televisión y la radio -sobre todo-, plasman en sus columnas y programas la cantidad de robos y homicidios cometidos en la ciudad. En los últimos allanamientos, los operativos se encontraron con armas que sorprenden, no por la cantidad, sino por el grueso calibre. Es, en definitiva, un problema que preocupa y que también nos limita.

Para combatirla, además de empezar cambiando el paradigma de la educación por uno de inclusión -sanamente entendida-, necesitamos que existan condiciones óptimas en cada barrio para que los móviles policiales, entre otros servicios, puedan circular sin inconvenientes. Una de ellas, sumado al estado de las calles, es la calidad del alumbrado público.

En nuestro barrio, lamentablemente, a excepción de Avenida Galicia, las calles internas hacia el sur dejan mucho que desear: luminarias viejas y sin mantenimiento; luces tenues y amarillas; una farola por cuadra que deja los cruces de calle a oscuras, con el riesgo vial que eso significa para motociclistas y ciclistas, además de los automóviles.

Si desde la Municipalidad de Santa Fe se pretende recuperar los espacios barriales e invitar a las personas a volver a reunirse en las veredas, comer o compartir un mate en familia, es necesario lograr mayor seguridad con mayor y mejor iluminación, siendo ésta uno de los pilares para que todos y todas podamos disfrutar sin miedo y en cualquier horario nuestro espacio público.

/ por Cristian Schnider.

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